Preguntas frecuentes
Pago por Resultados es un mecanismo distinto a lo que la mayoría conoce.
Aquí respondemos las preguntas más frecuentes: desde cómo funciona el modelo y por qué genera mejores resultados que el financiamiento tradicional, hasta qué implica participar como organización implementadora o financiador, y qué resultados concretos puede esperar cada actor.
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Un mecanismo de PpR es un instrumento financiero en el que los recursos se desembolsan parcial o totalmente en función del logro de resultados medibles y verificables que reflejan una mejora real en condiciones ambientales, sociales o económicas.
A diferencia del financiamiento tradicional, donde los pagos están vinculados a actividades o insumos, en PpR el desembolso está condicionado al logro efectivo de esos resultados, generando una alineación mucho más sólida entre los recursos invertidos y el impacto real en la población o el entorno objetivo.
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Los mecanismos de PpR tienen tres elementos diferenciadores:
Generan incentivos financieros fuertes para que las organizaciones implementadoras se enfoquen en el impacto y no únicamente en la ejecución de actividades.
Brindan flexibilidad operativa para que las organizaciones puedan experimentar y ajustar sus intervenciones hasta identificar qué funciona mejor para lograr resultados en su contexto específico.
Promueven una cultura de gestión activa del desempeño, con monitoreo continuo que permite mejorar la calidad de los servicios en tiempo real y tomar decisiones basadas en evidencia.
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No necesariamente. En la práctica, los mecanismos de PpR pueden combinar pagos tradicionales, ligados a hitos o actividades, con pagos condicionados al logro de resultados finales.
La proporción asignada a cada tipo de pago varía según factores como la probabilidad de alcanzar los resultados, la capacidad financiera de la organización implementadora y el nivel de riesgo que esta puede asumir. Si bien el objetivo es maximizar la proporción de pagos por resultados, el diseño del mecanismo busca mantener un equilibrio que garantice la viabilidad operativa y financiera del proyecto.
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La verificación de resultados es un componente central en el diseño de los mecanismos de PpR.
Para resultados ambientales, como la mejora del suelo o el aumento de la cobertura vegetal, se utilizan métodos de observación directa y análisis de laboratorio Para resultados sociales, como la participación de mujeres y jóvenes o la diversificación productiva, se aplican encuestas semiestructuradas.
La verificación es realizada por un agente independiente para garantizar la objetividad y transparencia del proceso. La metodología, evidencias e instrumentos requeridos para la verificación se definen en el diseño técnico específico de cada pilo
El programa de Pago por Resultados en Soluciones basadas en la naturaleza (SBN) en Guatemala
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El programa es una iniciativa del BID Lab, operada por Alterna. Su objetivo es diseñar e implementar pilotos de PpR para promover el uso de SBN en Guatemala, fortaleciendo la resiliencia climática del país y generando impactos ambientales y sociales verificables.
Adicionalmente, el programa contempla dos pilotos (con una duración estimada de entre 6 y 12 meses) enfocados en la incorporación de prácticas regenerativas: uno dirigido a cooperativas y asociaciones, y otro orientado a PYMEs. A través de estos actores, que integran SBN en sus operaciones, se busca mejorar resultados ambientales como la salud y fertilidad del suelo y el incremento de la biodiversidad agrícola y terrestre.
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Guatemala enfrenta una alta vulnerabilidad climática, reflejada en sequías recurrentes, degradación del suelo y pérdida de biodiversidad, fenómenos que afectan especialmente a comunidades rurales e indígenas.
Al mismo tiempo, existe un ecosistema emergente de organizaciones que ya incorporan SBN y cuentan con capacidades mínimas de monitoreo y gestión adaptativa.
A esto se suma un entorno institucional favorable, impulsado por avances en finanzas sostenibles, como la Taxonomía Verde, y por precedentes de incentivos condicionados, como los programas PROBOSQUE y PINPEP del INAB, que generan condiciones propicias para explorar e implementar mecanismos de PpR.
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La priorización de los modelos de cooperativas y asociaciones con prácticas regenerativas, así como las PYME de producción regenerativa para los pilotos obedece a diferentes factores.
Ambos presentan un alto potencial de impacto ambiental, respaldado por evidencia causal sólida, y un alto potencial de impacto social, especialmente en el caso de las cooperativas, debido a su trabajo con pequeños productores rurales en condición de vulnerabilidad.
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La adicionalidad se refiere al impacto incremental que genera el mecanismo de PpR frente a lo que la organización habría logrado sin él.
En el contexto del programa, puede definirse de dos formas: como una profundización del impacto ambiental o social ya generado por la organización, es decir, mejorando la calidad o intensidad de los resultados actuales; o como una ampliación de su alcance hacia nuevos segmentos o territorios, como pequeños productores, mujeres, jóvenes o regiones que actualmente no son atendidos.
Definir la adicionalidad de manera precisa es un paso crítico dentro del diseño técnico del piloto, ya que permite establecer qué resultados pueden atribuirse al mecanismo y, por lo tanto, cuáles son elegibles para pago.
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Los principales resultados intermedios medibles en proyectos de SBN incluyen la adopción de prácticas de protección del suelo y el aumento de cobertura vegetal.
Estos indicadores pueden observarse entre 6 y 12 meses después de iniciada la intervención y están causalmente vinculados a resultados ambientales finales, como la mejora de la fertilidad del suelo o el incremento de la biodiversidad.
Dado que los resultados finales suelen materializarse en horizontes de entre 3 y 10 años, estructurar los pagos alrededor de métricas intermedias verificables permite que los mecanismos de PpR sean técnica y financieramente viables dentro de los plazos del piloto. Los resultados específicos de cada piloto se definirán durante el diseño técnico.
Empresas, cooperativas y asociaciones: perfil y oportunidades
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Participar en un mecanismo de PpR genera cuatro beneficios principales para las organizaciones implementadoras:
Acceso a financiamiento flexible y alineado con los resultados reales generados.
Fortalecimiento de capacidades de monitoreo, evaluación y gestión adaptativa.
Generación de generación de evidencia rigurosa sobre la efectividad de sus servicios, mejorando su posicionamiento frente a financiadores y aliados.
Diferenciación competitiva en el mercado, al demostrar capacidad para operar con enfoque en impacto y resultados verificables, más allá de la ejecución de actividades o entrega de productos.
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Dependiendo del modelo de negocio, los resultados esperados pueden ser de naturaleza ambiental y social.
Los resultados intermedios, como la adopción de prácticas de protección del suelo o el aumento de cobertura vegetal, pueden observarse entre 6 y 12 meses. Es importante aclarar que los resultados específicos definidos para cada mecanismo serán acordados con la organización implementadora.
Los resultados finales, como la mejora de la fertilidad del suelo o el incremento de la biodiversidad, suelen materializarse entre 3 y 5 años, y en algunos casos hasta 10 años.
Por ello, el diseño del mecanismo de PpR prioriza métricas intermedias verificables que estén causalmente vinculadas a los resultados finales.
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La flexibilidad operativa es uno de los pilares del modelo.
A diferencia de los contratos tradicionales, un mecanismo de PpR no prescribe de forma rígida las actividades que debe ejecutar la organización; lo que se define con precisión son los resultados esperados y las métricas para medirlos.
Esto permite que la organización experimente, ajuste y optimice su intervención durante la implementación, identificando las combinaciones de actividades que mejor funcionan para lograr resultados en su contexto específico.
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El tipo de instrumento de PpR depende principalmente de la capacidad financiera de la organización implementadora.
Si la organización no tiene capacidad para autofinanciarse, el mecanismo más adecuado es un PpR con inversionista a nivel de proyecto, donde el inversionista asume el riesgo de no recuperar su capital si no se alcanzan los resultados esperados. Esto reduce significativamente la exposición financiera de la organización implementadora.
Por el contrario, si la organización cuenta con capacidad para autofinanciarse, cubriendo su flujo de caja sin financiamiento externo, el mecanismo puede estructurarse como un PpR sin inversionista, en el que la organización asume el riesgo de no recibir los pagos por resultados si estos no se alcanzan. En estos casos, el riesgo puede mitigarse mediante esquemas de pagos mixtos que combinen hitos operativos con pagos condicionados a resultados.
En todos los casos, el diseño del instrumento busca calibrar el nivel de riesgo de acuerdo con la capacidad financiera real de la organización.
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Una organización con potencial para participar en un piloto de PpR debe demostrar al menos tres condiciones:
Una motivación clara hacia resultados ambientales y sociales verificables.
Apertura a la innovación operativa y a la gestión adaptativa.
Una cultura básica de monitoreo, con sistemas de seguimiento de indicadores clave.
Financiadores: perfil y oportunidades
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Mayor mayor eficiencia en el uso de los recursos, ya que los desembolsos condicionados solo se realizan tras la verificación independiente del cumplimiento de resultados.
Alineación más robusta entre los distintos actores del programa en torno al impacto esperado.
La generación de evidencia rigurosa sobre qué intervenciones funcionan para resolver la problemática, creando aprendizajes que pueden orientar futuras inversiones y contribuir al fortalecimiento del ecosistema de financiamiento de impacto en Guatemala.
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El financiador de un mecanismo de PpR para SBN en Guatemala debe contar con capacidad para aportar financiamiento flexible en el corto plazo, así como con disposición para asumir enfoques innovadores.
Además, debe tener capacidad de adaptación en relación con los tipos de resultados, los plazos y las métricas de pago, y mantener una alineación temática clara con los resultados esperados del mecanismo.
Los financiadores de los primeros mecanismos de PpR en Guatemala serán reconocidos como actores pioneros y referentes en este tipo de instrumentos de financiamiento, contribuyendo al desarrollo y fortalecimiento del ecosistema de PpR y de financiamiento de impacto en el país.
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Un fondo de inversión puede cumplir tres roles dentro de un mecanismo de PpR en SBN:
Fortalecer el impacto ambiental de empresas ya presentes en su portafolio mediante pagos adicionales condicionados al logro de resultados verificables.
Preparar organizaciones para que sean invertibles, vinculando la asistencia técnica al cumplimiento de metas de impacto.
Financiar directamente a una organización implementadora bajo un esquema de PpR a nivel de empresa, recuperando su inversión a través de los flujos generales de la organización.